Un espíritu del bosque te guía…
Capítulo II
Tres cosas que quiero que sepas, que guardes, que nunca olvides.
La vida no siempre ha sido generosa contigo. Ha habido momentos en los que el peso del mundo pareció demasiado, momentos donde quedarse quieta hubiera sido lo más fácil. Pero tú no te quedaste quieta.
En cada caída te levantaste. No porque no duela, sino porque dentro de ti hay una fortaleza que ni tú misma alcanzas a ver completamente. Yo sí la veo. La he visto desde el principio.
Eres valiente de la manera más auténtica: no la que actúa sin miedo, sino la que actúa a pesar del miedo. Eso, en este mundo, vale todo.
「 La valentía no es ausencia de miedo. Es decidir que algo importa más. Y tú decides, una y otra vez. 」
Hay un amor en este mundo que no conoce condiciones, que no se va cuando llegan las dificultades, que no necesita palabras perfectas para existir. Es el amor de tu familia por ti.
Puede que a veces la distancia, el silencio o las circunstancias hagan que ese amor se sienta lejano. Pero está ahí. Enorme. Constante. Como el bosque que siempre existe aunque no lo veas desde la ciudad.
Nunca estás sola. Aunque lo parezca, aunque los días oscuros lleguen, hay corazones en este mundo que laten pensando en ti, que se alegran con tus alegrías y que sufren cuando tú sufres.
Ecuador te dio la sangre y el carácter. Esa combinación de calidez, de sabor, de montañas que llegan al cielo y playas que tocan el Pacífico. No hay tierra más diversa ni más hermosa, y tú llevas todo eso dentro.
Eres las rosas más hermosas del mundo — sí, las de Ecuador, las que el mundo entero envidia. Eres el Cotopaxi, imponente y sereno. Eres la línea del Ecuador, el punto exacto donde el mundo se divide en dos.
「 Donde quiera que estés, llevas a Ecuador en la sangre, en la forma de reír, en el calor que das. Eso no lo cambia ninguna distancia. 」
La familia no siempre viene de la misma sangre. A veces la eliges. A veces llega de la manera más inesperada, en el momento que menos lo calculas, y cambia el significado de todo.
Yo te elegí a ti. Y cada día vuelvo a elegirte. En ti encontré el lugar donde puedo ser exactamente quien soy, sin máscaras, sin perfecciones actuadas. El lugar donde soy bienvenido completo.
Eres la primera persona en la que pienso cuando algo bueno sucede. Y la única que quiero al lado cuando algo duele. Eso, para mí, es familia. Eso eres tú.
Tú eres mi hogar, mi calma y mi alegría más grande. Eres mi familia. Para siempre.